Albert Roger Millar
Albet Roger Millar nace el 20 de mayo de 1952 en Yaoundé, Camerún
Es la gran figura del fútbol africano, irrumpió en la escena internacional a la madura edad de 38 años. Milla, poseedor de una técnica depurada y de una excelente visión del juego, colocó a su equipo en cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990, prácticamente él solo. Y cuatro años después, lo que resulta todavía más increíble, también participó en la edición de Estados Unidos.
La ocupación de su padre como empleado de ferrocarriles hizo que la familia se trasladara constantemente de un lugar a otro, sin establecerse definitivamente en ninguna parte. Sin embargo, el joven Roger no tenía problemas para hacer nuevos amigos, gracias al amor que profesaba por el bello deporte del fútbol. En cualquier parte en que se estableciera la familia, Milla se dedicaba a jugar descalzo y enseguida se hacía famoso en el lugar con el apodo de “Pelé”.
Roger Milla fichó por el Eclair de Duala, su primer club, a los 13 años. A tan corta edad ya tenía totalmente desarrollada esa magnífica técnica y el gran olfato de gol que lo caracterizarían. No obstante, pasaron otros cinco años hasta que consiguió proclamarse campeón de liga con el Léopard de Duala. Tras hacerse con otro campeonato de liga y colocarse en una semifinal de la Copa Africana de Naciones, Milla fichó por el Tonnerre Club de Yaundé, y no tuvo que esperar mucho para que su nombre apareciera en la alineación de la selección nacional.

Su carrera internacional despegó con un muy prometedor comienzo en 1976, pues ese mismo año recibió el galardón del Balón de Oro africano. Sin embargo, en el ámbito de clubes, Milla seguía esperando pacientemente a que sugiera el gran contrato de su vida. Creyó que el gran momento había llegado cuando el club francés Valenciennes lo atrajo a cruzar el Mediterráneo ofreciéndole un contrato muy jugoso. Pero las promesas pecuniarias no se materializaron y el jugador acabó en el banquillo de suplentes, en una casa diminuta y con un sueldo mensual de 300 libras esterlinas.
Milla no salió mejor parado tras su viaje hacia el sur con destino al AS Mónaco. Pasó la mitad de su estadía en el club sentado en el banquillo y la otra mitad lesionado. Tampoco la temporada que militó en el Bastia sirvió para mejorar la reputación del jugador. Sus improvisados viajes a Camerún no eran del agrado del equipo técnico. “La gente me juzgaba por lo que oían o leían en la prensa y los grandes clubes no tenían ninguna fe en mí”, declaró Milla años más tarde, quizás con una pizca de resentimiento. La salvación llegó de la mano del Saint-Etienne, equipo que acababa de descender a segunda división.
En ese club, Milla volvió a colocarse en la senda del gol y marcó 22 tantos en 31 partidos. Su largo peregrinaje terminó por fin el día en que fichó por el Montpellier, donde llegó a sentirse como en casa y donde pudo hacer gala de sus prolíficos regates y de su gran capacidad goleadora. Tan a gusto llegó a sentirse en el Montpellier que, cuando puso fin a su carrera deportiva, entró a formar parte del equipo técnico. Abandonó definitivamente el club francés el día 31 de mayo de 1989. Para entonces, se retiro con un total de 152 goles.
FUENTE: Futbol