Un cerrado grupo A
El Soccer City abrió sus puertas a los mas de 91,000 aficionadas que llegaron a presenciar la apertura del mundial, encuentro que correspondía al grupo A, entre la selecciones de Sudáfrica y México.
El grupo A, desde el sorteo, levantó muchas expectativas por los equipos que lo conforman: Sudáfrica, México, Uruguay y Francia. Cada una de estas selecciones tiene un tipo de argumento para pasar a la siguiente ronda. Desde hace meses, las especulaciones se crearon y se trataron de ver todos los panoramas de quiénes podían pasar al cuarto partido. Todos los escenarios tuvieron tantas personas a favor como en contra; era imposible dejar en primera ronda al país sede, es complicado dejar fuera a un país como México o Uruguay, y no digamos Francia. Con esta interrogante de cuál de estos países que ha mostrado una constante inestabilidad en su estilo de juego, da inicio la ronda de eliminaciones de la copa del mundo.
Justo a las 8 de la mañana, hora de Guatemala, el balón comenzó a rodar. La responsabilidad y el nervio del partido inaugural se apoderaron del espectáculo, cobrando primero como víctima al país anfitrión, que desde un inicio se vio nervioso e impreciso en las pocas y contadas ocasiones que tuvo el balón. México aprovechó el desconcierto del equipo sudafricano, propuso un juego ofensivo, a pesar que su parado inicial daba la pauta de pensar que serían un poco más conservadores. Las estrellas Mexicanas, desde los primeros minutos, tuvieron varias oportunidades que no llegaron a solventar; su falta de gol era un problema que ya venían mostrando desde su larga pre-temporada y era un hecho que no habían podido resolver.
Alberto Pereira, técnico de Sudáfrica, utilizó los primeros 45 minutos del partido para descifrar el juego mexicano que estaban aprovechando las bandas para realizar su ataque, para contrarrestar ese ataque, realizó un cambio inteligente: Lucas Thwala por Tsepo Masilela, quien se encargó de cortar el ataque por la banda derecha.
Ese cambio hizo la diferencia. El ataque mexicano se acabó, e incluso por esa banda llegó el gol convertido por Tshabalala. Pereira le estaba ganado el partido a Javier Aguirre, no por una genialidad (aunque el gol fue un golazo), no por la calidad de jugadores, sino por la experiencia de un técnico varias veces mundialista, que supo acomodar sus piensas y desarmar un equipo mexicano que, luego del tanto sudafricano, se cayó y le costó reaccionar.
Los cambios que realizó Aguirre llegaron tarde, pero no obstante de ellos se consiguió un gol anotado por Márquez. El partido, en términos generales, fue pobre en fútbol y en definitiva no llenó las expectativas de la inauguración. La imprecisión en los pases terminó afectando a los dos equipos. Comentaristas y periodistas congeniaron en que el nervio y la ansiedad fueron los grandes protagonistas de este partido, del que se esperaba más, sobre todo por las altas expectativas que se formularon alrededor de él.
En la segunda jornada del día se enfrentaron Francia contra Uruguay, dos equipos que clasificaron al evento con gran sufrimiento y que contaban con las características que hombre por hombre tienen equipos para hacer un gran papel en Sudáfrica 2010.
El partido fue un poco más vistoso que el de la primera jornada, pero tampoco llenó las expectativas de estos dos equipos que tienen en sus escuadras grandes figuras. Incluso, la dupla uruguaya Forlán – Suárez es la sexta, según la crítica, más letal de esta Copa del Mundo.
El partido inició con una ofensiva francesa que no había mostrado en sus amistosos. Pero este aire les duró poco, el balón se quedó más en la media cancha con una que otra llegada de peligro que salía de los botines de Ribery; Anelka parecía que nunca hubiera sido titular, no estuvo en el juego, simplemente desapareció de la cancha.
Es de reconocer que Forlán corrió y luchó. Se sacaba un defensa, tal vez otra, pero nunca llegó a incomodar en realidad al portero Francés. La sexta dupla más letal realizó sólo contados tiros al marco, haciendo que su público cayera en una decepción. Al final del partido, entró Abreu y Henry, que igual no aportaron nada al pobre espectáculo que dominaba este encuentro.
Al final de este partido empatado a cero, sólo nos dejó ver cómo Uruguay depende de lo que haga Forlán, y que a Francia aún le falta mucho para ser esa poderosa selección.
La primera jornada del grupo A nos dejó un mal sabor de boca por la falta de calidad de los juegos, pero también abrió más dudas de quiénes podrían ser los equipos elegidos para pasar a la siguiente ronda. Todas las selecciones cuentan con un punto y la siguiente jornada ya nos dará una vista más clara de quiénes son los que estarán en octavos de final.
Los equipos tendrán que mostrar algo más de lo visto en sus respectivos debuts. Unas selecciones aún tienen recursos para mejorar; lastimosamente, otras no tienen mucho a qué recurrir para alcanzar la clasificación. En la segunda jornada del grupo A, se verán duelos más emocionantes y a muerte.
El inicio del mundial no fue del todo fue malo, sino que colocó al grupo A como uno de los grupos más reñidos y emocionantes de la competición.