México se matriculó en Sudáfrica-2010 con escalas de soberbia y angustia
México amaneció este domingo con la satisfacción de tener clasificada a su selección de fútbol en la Copa del Mundo de Sudáfrica-2010, luego de casi tres años llenos de soberbia, errores, cambios de proyectos, angustia y, por fin, el júbilo.
El ciclo mundialista inició el 16 de noviembre de 2006 cuando la Federación Mexicana de Fútbol le dio el mando del Tricolor a Hugo Sánchez, que tanto había pugnado por ello aun en plena etapa de su predecesor, el argentino Ricardo Lavolpe, quien no continuó, en gran parte, por su malas relaciones personales.
Cuando Sánchez asumió ese mismo día sentenció su destino al decir que "mi mentalidad me obliga a decir que queremos ser campeones del mundo".
Paradójicamente, el gran orgullo del fútbol mexicano no disputó siquiera un solo partido de la eliminatoria mundialista porque antes el seleccionado Sub-23 falló en su intento por clasificar a los Juegos Olímpicos de Pekín-2008.
"Eso no me correspondía porque yo no había trabajado con esa generación de jugadores", dijo Hugol y se fue a finales de marzo de 2008.
La Comisión de Selecciones Nacionales se dio a la tarea de contratar a un director técnico "del primer mundo" para emprender el camino a Sudáfrica-2010. El sueco Sven-Göran Eriksson fue el elegido, a pesar de los cuestionamientos sobre si tenía nociones del balompié azteca y si podría entenderse con los jugadores por el idioma y la idiosincrasia.
Pero mientras Eriksson se reportaba, la eliminatoria comenzó con un interinato. Jesús Ramírez, técnico campeón mundial Sub-17 en 2005, cumplió sin problemas con un 9-0 global ante Belice.
Aquella Fase 2 clasificatoria de la Concacaf fue la única que se pasó sin sobresaltos porque la 3 apenas fue superada, aun cuando el debut de Eriksson fue con un triunfo de 2-1 sobre Honduras.
"Me siento poca madre (feliz)" dijo el sueco tras aquel resultado en agosto de 2008 al que le siguieron victorias sobre Jamaica y Canadá, también en casa. El problema fue al salir, porque los mexicanos fueron derrotados por jamaicanos y hondureños y empataron 2-2 con los canadienses gracias un gol del argentino naturalizado Vicente Matías Vuoso.
Para ese entonces, Eriksson ya había relegado del equipo al veterano Cuauhtémoc Blanco, quien anunció su despedida de la selección.
De no ser por esa anotación del "Toro", quizá Jamaica, que hizo 10 puntos al igual que México, habría avanzado a la siguiente fase.
La escuadra azteca comenzó el hexagonal final en medio de la desconfianza, sensación acentuada con la derrota de 2-0 en la fría Columbus ante Estados Unidos. Un triunfo de 2-0 sobre Costa Rica en el Azteca apaciguó la tensión.
Pero Eriksson no habría de llegar a buen puerto y, tras caer 3-1 en San Pedro Sula ante Honduras, los directivos prefirieron rescindirle el contrato y no arriesgarse a sufrir las pérdidas económicas calculadas en 200 millones de dólares por no calificar al Mundial.
"Yo era el hombre idóneo, me siento frustrado, pero le deseo mucha suerte a México", dijo Eriksson y se fue con 7 millones de dólares tras 10 meses de trabajo.
Recién desvinculado del Atlético de Madrid, con el ánimo un poco abatido y al igual que ocho años antes, Javier Aguirre entró como emergente.
"Aguirre le salvará la cabeza a muchos directivos", dijo Hugo Sánchez desde Almería, en España.
México estaba en el cuarto lugar del hexagonal y había poco tiempo, poco más de un mes para preparar el siguiente partido. "Nos vamos a partir la madre por la selección. Yo no soy el "Salvador", El Salvador es el 6 de junio", dijo el "Vasco" ante la prensa y comenzó a relajar el ambiente con su estilo dicharachero y con el retorno de Blanco.
Aguirre pidió control total sobre el equipo y le fue dado junto con la libertad de elegir a su cuerpo técnico, pero el "Tri" perdió 2-1 en su visita a El Salvador. El "Tri" se dio un respiro al vencer apuradamente 2-1 a Trinidad y Tobago.
La Copa Oro sirvió de laboratorio para Aguirre, quien en este torneo dejó atrás sus propios problemas emocionales y erradicó indisciplinas y excesos de confianza para ganar el trofeo y recuperar el hábito de ganar.
De regreso a la eliminatoria, los triunfos se dieron en racimo contra Estados Unidos (2-1), Costa Rica (3-0) y Honduras (1-0). Con 15 puntos, México se quedó en el umbral de la clasificación, sólo bastaba un triunfo contra El Salvador, que llegó por goleada de 4-1.
Tras sellar el pase al Mundial, curiosamente Aguirre dedicó este logro a todos los directores técnicos de México, en especial a dos de sus compañeros en el Mundial de México-1986: "a Carlitos de los Cobos (técnico de El Salvador), a Hugo Sánchez".
Tras esta historia de soberbia, equivocaciones, correcciones sobre la marcha y heroico rescate, México estará en su decimocuarto Mundial. La estadística de las tres rondas eliminatorias lo cuentan de una manera más fría, sin dramatismo: 17 partidos jugados con 11 victorias, un empate y cinco derrotas para 34 puntos, 34 goles a favor y 16 en contra.
Aún queda el compromiso con Trinidad y Tobago, que parece de trámite, pero México buscará el triunfo para quedarse con el primer lugar del hexagonal, que no obtiene desde el previo a Francia-1998.
FUENTE: AFP