Sebastián Giovinco: ¿Se viene el bambino de oro de Pekín-2008?
El volante de ataque italiano Sebastián Giovinco se perfila para ser un "Bambino de oro" de Pekín-2008, tras haber debutado a toda orquesta y con un gol en el campeonato olímpico de fútbol.
El centrocampista ofensivo de 21 años contribuyó con una conquista a la goleada de Italia por 3-0 frente a Honduras por el grupo D y dejó la impresión de que los Juegos pueden ser el escenario de su consagración internacional.
Giovinco está lejos, sin embargo, de ser una sorpresa desde que en 2006 los aficionados y la prensa voltearon la mirada hacia este talento en miniatura.
"Para jugar bien al fútbol no es necesario ser muy alto", opinó Gianfranco Zola, asistente del DT de la escuadra olímpica "azzurra" Pierluigi Casiraghi.
El muchacho nacido en Turín tiene una talla de tan sólo 1,64 metros de estatura, pero es un gigante a la hora de luchar por la recuperación de la pelota y rematar al arco.
A decir verdad no es ninguna noticia que el fútbol esté plagado de "locos bajitos", es decir pequeños grandes hombres de calidad técnica y endiablada destreza.
En cambio, Casiraghi se manifestó más moderado, sin dejarse arrastrar por la ola que provocan los fanáticos o los falsos profetas que esperan ver oro en polvo en los botines de la joven promesa.
"Giovinco es un jugador técnico, moderno y veloz, pero le hace falta más recorrido para decir que va a ser mejor que Ronaldinho, Messi o Kaká", analizó Casiraghi.
Hay jugadores ahora que en menos de lo que canta un gallo hegemonizan las primeras planas de los diarios, los portales de internet y los programas de TV en horas de alta audiencia.
Y tan rápido como ponen a futbolistas en un pedestal, los bajan sin compasión hasta echarlos en el olvido.
Pero en el caso de Giovinco hay esperanzas fundadas en que pueda tomar una plaza entre los grandes ídolos.
Uno de ellos fue el "Bambino de oro" original, el formidable Gianni Rivera, superestrella italiana en los años 60 y 70, aunque no pudo darse el gusto de ganar la pieza mayor para su país en Juegos Olímpicos.
El volante turinés podrá convertirse en "muchacho dorado" del siglo XXI si ayuda a Italia a ganar por segunda vez un torneo olímpico.
Los "azurro" no consiguen el lauro más alto de los Juegos Olímpicos desde hace 72 años, tras haber sido campeón una sola vez, en Berlín-1936.
Hace cuatro años, en los olímpicos de Atenas, los italianos presentaron una escuadra fuerte, en la que se lucía Andrea Pirlo, un estupendo volante, hasta que tropezaron con una Argentina que marchaba a toda vela.
Italia, presea de bronce en la capital griega, tuvo la mala fortuna de caer en una llave semifinal con los albicelestes que los golearon 3-0.
Argentina presentó un superequipo que ganó después el oro ante Paraguay 1-0, en un torneo que tuvo como astro a Carlos Tevez (ahora en el Manchester United), quien tampoco sobresale por su talla física.
A Giovinco le dicen en Italia, con admiración y esperanza, "La perla de Turín" o "La hormiga atómica", luego de haberse fogueado un año en el Empoli, antes de regresar a las filas de la "vecchia signora".
En Pekín está lidiando por una entrada triunfal en el olimpo con otras megaestrellas como el argentino Lionel Messi y el brasileño Diego.
FUENTE: AFP