Un aire de nostalgia vuela en territorio sudafricano en la recta final del Mundial

Hace unas semanas el Mundial era casi una exclusividad. Hoy, días después, justo cuando quedan los partidos más importantes, un aire de nostalgia vuela en Pretoria y Johannesburgo, parece que el Mundial se hubiera acabado.

En Pretoria el Mundial ya pasó. En Johannesburgo queda el juego final, del próximo domingo, en Soccer City, y en ambas ciudades. Pareciera que el Mundial las hubiera abandonado, salvo por algunos grupos de fanáticos españoles, mexicanos y argentinos (de fácil reconocimiento por sus camisetas y acentos), que hacen números a la hora del almuerzo en los restaurantes de siempre en Mandela Square (Johannesburgo) a ver si estiran los dólares y euros que aún les quedan en los bolsillos hasta el día del regreso a casa, ya no se ven tantos extranjero en las calles.

En Pretoria, a casi 55 minutos en carro de distancia, el Mundial definitivamente ya es cosa del pasado. Aquí ya no habrá más partidos: los avisos de cómo llegar al estadio Loftus ya no están, no hay bloqueos de calles y en el centro comercial cercano a su zona rosa, en donde se instaló una plaza de hinchas para ver los partidos en pantalla gigante, ya no hay ni hinchas, ni fanáticos, ni ríos de cerveza, ni música sonando duro, ni pantalla gigante. Y la oficina de prensa se desmontó con el pitazo final del juego entre Paraguay y Japón, del martes pasado.

En las esquinas de Johannesburgo algunos vendedores en los semáforos intentan salir de las mercancías que aún les quedan: vuvuzelas, camisetas "chiviadas" de varios seleccionados y banderas de los países participantes que aún les queda. Y eso que, de manera evidente, hay menos vendedores de los que atestaban cada esquina de la ciudad en las semanas pasadas.

Durante los días que hubo partidos, Pretoria fue una especie de carnaval en la que se juntaron todos sus habitantes para empujar su Mundial, aunque en esa ciudad, la de mayor población blanca de Sudáfrica, aún hay comercios, restaurantes y bares en los que solo asisten negros o solo asisten blancos.

En Johannesburgo, fue un domingo de centro comercial, de familias comiendo en las plazoletas de restaurantes y dándole de comer al ojo en las vitrinas. En Pretoria, fue un domingo silencioso y calmo, de cielo azul brillante, de caminatas por los parques y siestas bajo la sombra de un árbol.

El Mundial parece haberse jugado aquí hace años o quizá hace siglos. Todavía faltan las semifinales (en Durban y Ciudad del Cabo) y la final (en Soccer City, de Johannesburgo), pero en esta parte de Sudáfrica no hay fútbol y se echa de menos el berrido de elefante de las vuvuzelas, únicamente queda el recuerdo de la alegría recibida por los encuentros llevados a cabo en estos lugares.

La catarata de fútbol ha cesado en esta parte, pero promete mostrar dos duelos de pronósticos reservados en el territorio sudafricano. Uruguay-Holanda y Alemania-España. En siete días conoceremos al campeón del mundial de Sudáfrica.

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  • 5889 : 5889 ( Fecha: 2/14/1916)
  • 5890 : 5890 ( Fecha: 2/15/1916)
  • 5631 : 5631 ( Fecha: 6/1/1915)
  • 5630 : 5630 ( Fecha: 5/31/1915)
  • 5380 : 5380 ( Fecha: 9/23/1914)

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